
Ayer circularon en redes varias imágenes del Hospital San Bernardo repleto: ambulancias esperando en fila y un movimiento inusual en la guardia. Ante la preocupación que generó, desde el hospital salieron a aclarar qué pasó.
En un comunicado oficial, explicaron que el San Bernardo “experimentó un pico de saturación que exigió el máximo esfuerzo del personal y de la infraestructura”. Señalaron que, si bien el hospital honra su misión de brindar atención pública y universal, gran parte de la congestión se debió a la enorme llegada de pacientes con obra social y afiliados a PAMI que optaron por atenderse ahí o no encontraron respuesta en sus prestadores.
A esto se sumó un aumento de accidentados viales y de casos oncológicos complejos, lo que generó un “cuello de botella inevitable”.
Las consecuencias inmediatas fueron demoras en la liberación de ambulancias, ya que todas las camillas estaban ocupadas. Con trabajo contrarreloj, el equipo logró finalmente normalizar el servicio.
Foto: Gentileza El Tribuno de Salta
Tiempo de Prensa